Paso Procesional
Dentro del rico patrimonio de la Hermandad de la Asunción destaca el suntuoso paso sobre el que Nuestra Señora procesiona triunfal cada noche del 15 de agosto.
La construcción del paso comenzó a gestarse en 1883. Entonces la Hermandad ya contaba con unas sencillas andas de reducido tamaño, provistas de respiraderos dorados, tallados a base de roleos de acanto, inscritos en un rectángulo. Completaban el conjunto seis esbeltos candelabros tallados por José Rodríguez Gil, alias Currito el dorador.
Aunque en 1935 Cayetano González restauró y enriqueció el primitivo paso, este mantuvo sus líneas generales hasta 1940, año en el que José Rivero Carrera realizó el magnífico sepulcro sobre el que asciende a los cielos la Asunción Gloriosa inspirado en la urna de San Fernando.
En 1958 se incorporaron los costaleros, para lo que hubieron de hacerse nuevos respiraderos en el taller de Guzmán Bejarano, alternando distintos materiales y con una importante labor de orfebrería obra del taller de Jiménez.
La última gran restauración, llevada a cabo entre 2007 y 2009 ha dotado al paso de su aspecto actual, adaptándose los antiguos respiraderos a canastilla y realizando unos nuevos respiraderos que siguen el modelo de los anteriores. Todo el conjunto se enriqueció con doce querubines más de una decena de bustos en marfil de los apóstoles, San José o la Virgen de la Soledad. Asimismo, se renovaron los faldones, en terciopelo de Lyon azul pavo, destacando el faldón delantero, que presenta una cenefa en tisú de plata y oro a realce y una cartela en seda con la escena de Pentecostés.



