Agosto - Solemnidad de la Asunción
A finales de julio, Cantillana vuelve a engalanar sus calles con el celeste y el blanco, los colores propios de esta hermandad. El día 31 se inician los cultos con el pregón, que se celebra ante la venerada imagen de Nuestra Señora de la Asunción en la iglesia parroquial de su hermoso título.
Continúan los cultos el 14 de agosto, cuando principia la Solemne Novena y sale procesionalmente el Santo Rosario de vísperas, en el que participan cientos de mujeres ataviadas con la tradicional mantilla española, y que es presidido pro el Simpecado de Gran Gala.
El 15 de agosto, Solemnidad Litúrgica de la Asunción de la bienaventurada Virgen María a los cielos en cuerpo y alma, Cantillana y esta Real hermandad celebran su fiesta principal y más importante. Tras la misa del alba, a las 11 de la mañana tiene lugar la Función Principal de Instituto, en la que participa todo el pueblo y las autoridades civiles y militares.
Cuando cae la tarde, la parroquia de la Asunción se convierte en un auténtico hervidero de devotos. Entre una multitud impresionante formada por cantillaneros y foráneos llegados de todos los rincones de España, Nuestra Señora de la Asunción recorre en su paso procesional el interior del templo para, a las 9 de la noche, salir de su iglesia parroquial. Durante casi 9 horas, todo serán vítores, expresiones de amor desbordado a Nuestra Señora de la Asunción. Destacan en el recorrido la propia salida, donde se le canta el himno asuncionista a la Santísima Virgen; la calle Martín Rey, donde vuelve a ser entonado el himno y Cantillana le rinde tributo a la Asunción Gloriosa con una abundantísima lluvia de pétalos mientras se lanzan cientos de cohetes; el paso por el arco de la calle Veredas, donde la Virgen parece sonreír, o la subida de la Cuesta del reloj.
Del el 16 al 23 continúa la celebración de la Solemne Novena, en el transcurso de la cual se celebra la Solemne Procesión Claustral con el Santísimo el domingo intermedio. El último día se celebra Función Solemne y se canta la Despedida a la Virgen, finalizando los cultos con la salida procesional, de nuevo, del Santo Rosario.



