Siglo XIX
Es el siglo XIX un momento de importantes fluctuaciones en la Hermandad, que vive momentos de esplendor, así como suspensiones debidas a las desavenencias con otro rosario establecido en Cantillana.
De las primeras décadas destaca el estreno del Simpecado de Gran Gala confeccionado en el prestigioso taller de las Hermanas Zuloaga, lo que demuestra el gran dinamismo y capacidad económica que tenía la Congregación.
Fue el año 1840 uno de los más trascendentales en la historia de la Hermandad, pues aquel año fue adquirida la Imagen Titular y colocada, con las debidas licencias, en el retablo mayor de la parroquia asuncionista. Con la llegada de la Imagen se instituyó, asimismo, el ejercicio de la Solemne Novena en agosto, que se sumó a la Función Principal y a la Solemne Novena de Ánimas como cultos principales de la Corporación.
La segunda mitad del siglo es, asimismo, de gran actividad. En 1863 aparecen por primera vez mencionadas las fiestas en la prensa de la época, toda vez que se vivirán tres importantes acontecimientos para la vida de la corporación. El primero de ellos la concesión, por parte de S.S. el papa León xiii, en 1881, de indulgencia plenaria el 15 de agosto y durante la Solemne Novena, hecho único este en Cantillana. Dos años después, en 1883, la mayordoma de la Hermandad adquirió una imagen vicaria para procesionar en la tarde del 15 de agosto. Las dificultades para portar a la titular, sumado a lo habitual de este tipo de prácticas, llevaron a la toma de esta decisión, manteniéndose así hasta 1932 cuando se pudo efectuar de forma segura la procesión con la imagen de Nuestra Señora de la Asunción.
Como último hito de la vida de la Hermandad en este siglo, se encuentra la agregación a la Orden del Santo Rosario de Roma en 1895.


