2015 - CLXXV ANIVERSARIO DE LA LLEGADA DE LA VIRGEN A CANTILLANA
La Hermandad asuncionista celebró con indecible gozo el ciento setenta y cinco aniversario de la llegada de su mayor tesoro, Nuestra Asunción Gloriosa, a la Hermandad y al pueblo de Cantillana. Para conmemorar esta efeméride, se preparó un amplio programa de cultos que se complementó con la puesta en marcha de una nueva obra social y las restauraciones del retablo mayor y de la Asunción Gloriosa entre los meses de diciembre de 2014 y febrero de 2015
El 11 de febrero se inició el Solemne Triduo extraordinario al Simpecado Fundacional que presidía, en sustitución de Nuestra Asunción Gloriosa, el templo parroquial asuncionista.
Si hubo un momento especialmente emotivo, fue sin duda la noche del día 13. Y es que, precedida por los clarines de la Banda de CC.TT. de la Salud de Huelva, la Asunción Gloriosa volvió a su pueblo tras la restauración a la que fue sometida. En las calles por donde había de pasar el vehículo en el que fue trasladada la Virgen, los asuncionistas la esperaban con velas encendidas que rompían la oscuridad de la noche y marcaban el camino hacia la parroquia asuncionista, que aguardaba impaciente la vuelta de su Reina. Aquella noche, Cantillana creyó y sintió sin necesidad de ver. La fe asuncionista triunfó una vez más.
Y llegó el 14 de febrero. Desde el alba, los cohetes anunciaban la inminencia del reencuentro con la Madre Buena, que esperaba sobre su paso de oro, marfil y plata. Con un tiempo amenazante de una lluvia que cayó levemente horas antes de iniciarse la procesión, la Asunción Gloriosa volvió a salir a la calle.
En la Plaza del Llano tuvo lugar la Solemne Misa Estacional presidida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Santiago Gómez Sierra, Obispo auxiliar de Sevilla. Tras la misa, continuó la procesión, cuyo siguiente punto álgido se vivió en la Avenida de Andalucía, donde fue inaugurado un retablo conmemorativo de la efeméride y donde se colocó una gran alfombra de sal, que hizo las delicias de todos los que pudieron contemplarla.
Con la caída de la tarde la procesión llegó, de nuevo, a la parroquial asuncionista, cerrando de esta forma los actos conmemorativos del ciento setenta y cinco aniversario de la llegada de la Asunción Gloriosa a Cantillana.



